viernes, 12 de septiembre de 2014

Lies

We love to believe them. They are comfortable an easy to accept and to live by. We don't really assume them as the truth but they are easy to come by and, let's face it, the truth is sometimes too much for many.

Let's say love. Many people still think they can change others or that love is eternal and forever. But we know what's real: no one changes for real, they only evolve in their ways of being. And love dies, and is reborn once and again. As we are beings of mutation and evolution, love is not bound to us and sometimes breaks during those transformations. It's unavoidable, unless the two people involved have worked for it.

Now, we have to state something else: the obsession of the human race for working and effort. Our humanity tells us that in order to be accepted and even admired, we have to work our bodies off to get somewhere and then, we will have recognition.
But is that really the way things should be? Some people say they work hard all their lives to have a better life but they realize that they never enjoy the life they have worked for. Is that really the life we should have? Or the one we want to have?

What about a life of going after what you want? About discovering your needs and passions? Many think they only can do that when they're young, in school. That's way many young people do drugs, have sex, crazy parties and trips. They think they have to gather memories for the future as their adult lives may not enable them to enjoy the things they like in the future.

That's no way of living, although is a respectable one. Many people worry about money and, unfortunately, they have to. They have no chance of avoiding the responsibility of work, unless they have no real goals.

And that's another problem nowadays: people who have no passions or goals are ostracized, as if working hard made them better than others. The world today has created levels and ranks, making certain people admirable and others, not. Those who work and show their work, are admired, even if their real effort was to look for the right people and doing something slightly better than the rest.

No goals means no ambition and this world runs on ambition. We are made to think we need more and, no surprise, most people work hard to get things that they already have or that they really don't need. In many countries it's more important to buy a TV or a car, rather than assuring a good education or healthcare.

More listings have being created even to classify us, to separate us in groups, in order to divide us even by the way we look: ugly, good looking, fat, skinny,... Or by our perceived behavior: rebellious, slut, intelligent, dumb, empty, sportive,...

And what about creativity? In our world, creativity is only appreciated if it server the general need for more of the same. The most award "creators" are the ones working for advertising companies. It has being proven that most campaigns in that world are rip offs one of the other and of the other. Less than 10% are actually original and even when they are, they serve only the great capital and no the people.

So, when our capacity to create is put aside, scientific thought is also put aside. Many countries prefer to invest their earnings in weaponry and other defense related items. Science is not really appreciated, even in "first world" countries. If the United States invested less in war and more in science, many needed discoveries would have already taken place.

We have been obliged to comply with physical models, for men and women, that are impossible or unlikely. Companies want people to think that they will be much more desirable if they are seen in the gym or doing some kind of exercise. The fact that exercising is good for your health, is almost not important. Looking good is what's important.

Our world is one of lies that we decide to live by. But what if we just said "Fuck it" and started living by our standards? Not everyone has to go at the same pace to get somewhere. If your friend is a successful actress, good for her. But do not try to be like her, try to discover who you are, good and bad, and go from there.

We are told to be fast and not stop because time is money. But time is also life and life, if science is correct, is not done twice by the same entity so we have to live as we want to and not as we are told to.

Let's always remember no to divide ourselves in tiny groups and ranks. That creates discrimination and discrimination leads to hate and hate is no way to live life. Just go as you want and see how much more fun life is if you just do your thing.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Europa

La de Marisa es una vida solitaria, sin duda. Siendo una científica en el fin del mundo, no hay mucho que se pueda hacer por mejorar la vida social.

Ya hace dos años que esta joven argentina trabaja en una de las bases de su país en la peninsula antártica. Allí hace investigaciones exhaustivas relacionadas al cambio climático: saca hielo de varias partes y luego los estudia en un laboratorio especial.

Y esa es básicamente su vida desde que llegó a la Base San Martín. Los momentos de diversión son pocos y casi siempre se relacionan con la nieve o una que otra película en VHS que traen los exploradores que vienen a la base como cambio por los que ya tienen que volver a la civilización.

En uno de esos cambios de personal, Marisa conoce a Ramón. Él es chileno y viene a apoyarla en su investigación. Aunque en principio no le gusta mucho la idea, es notificada de que ahora los estudios serán multinacionales por lo que científicos de otros países estarán pasando por la base en los próximos meses. De hecho, será hasta que ella misma tenga que volver.

Al principio el trabajo con Ramón es difícil, como lo suele ser siempre que alguien nuevo llega a cambiarlo todo en un ambiente laboral. Pero pronto ambos se acostumbran a sus personalidades y el trabajo fluye más fácilmente.

Un mes después al grupo se suman Adela (francesa), Friedrich (alemán) y Victoria (rusa).

El trabajo se hace cada vez más llevadero y tras unos pocos días, ya se ha formado una autentica familia que se reúne para comer, ven películas juntos y comparten cada detalle de sus vidas. Esto es casi terapéutico ya que, estando en un lugar tan aislado, es perfecto para hablar de cosas que parecen haberse quedado en sus respectivos países.

En una de esas pocas oportunidades para relajarse, el grupo realiza un paseo en motonieve hacia una colonia de pingüinos. La única del grupo que los ha visto antes es Marisa. Para el resto es una experiencia nueva y graciosa, ver cientos de pingüinos en su estado natural. Como es verano, el clima es menos duro y verlos se hace más sencillo y placentero.

Eso hasta que algo bastante extraño ocurre: el motor de una de las motonieves explota con fuerza, asustando a todos los miembros del grupo y a los pingüinos más cercanos.

Marisa se acerca a los restos. La verdad es que no sabe mucho de mecánica pero algo le enseñó un ingeniero que estuvo de visita: al menos lo que ella veía estaba bien, excepto por el detalle de que había estallado. Era muy extraño.

Volvieron a la base al poco tiempo. Marisa había amarrado la moto dañada a la suya para que alguien la arreglase cuando pudiera.

Pero para sorpresa de todos, la base estaba desierta. Aunque eran el grupo más numeroso, había por lo menos cinco personas más en la base antes de que se fueran y ahora no había nadie. Es más, el laboratorio de Marisa estaba desordenado, aunque parecían haber tenido el cuidado de no dañar equipos.

Los cinco del grupo se sentaron entonces a la mesa, cada uno con café caliente entre sus manos, y empezaron a discutir la situación: la ropa y demás objetos personales de los otros tampoco estaban. No había ningún vuelo programado ni tampoco barcos que se fueran a acercar a la base hasta dentro de dos semanas.

Adela entonces recuerda haber escuchado algo en el barco en el que llegó, sobre un robo en otra base pero no sabía muy bien de que hablaban los tripulantes del barco.

Friedrich, sin embargo, está sorprendido de que nadie hubiera escuchado del atentado terrorista contra la base Vostok, ocurrido el día mismo de su embarque hacia la Antártida.

Ramón no entiende que tiene eso que ver con nada. La base Vostok es rusa y está a más de tres mil kilómetros de San Martín, eso sin decir que el lugar no está cerca a la costa sino dentro del continente.

El alemán responde que podía no tener nada que ver pero que era el misterio más grande respecto al continente blanco desde la supuesta base nazi en los años cuarenta.

Marisa decide que todos vayan a descansar, viendo que a veces relajar la mente hace ver las cosas más claras. Ella les promete tratar de contactar a las autoridades o a sus superiores por la radio para obtener alguna clase de explicación.

Ramón decide ayudarla y pasan toda la noche en el cuarto de ella, sintonizando emisoras y tratando de comunicarse. Por fin, hacia las 4 de la madrugada, logran hablar por un breve momento con alguien del servicio costero argentino. Exponen su situación rápidamente pero la comunicación es débil y se ve interrumpida. Ramón sale a ver el estado de las antenas y ve como han cortado cables y desenchufado otros.

Cuando vuelve, los otros ya se han despertado y no parecen haberse calmado con las pocas horas de sueño. Empiezan a discutir, cada uno desesperado por la situación pero volviendo todo personal, diciendo lo mucho que quieren irse y como nunca debieron aceptar el trabajo.

Solo Victoria está, como siempre, bastante callada y parece pensar a toda velocidad pero sin decir ni una palabra.

Cuando Ramón grita para que todos se callen, Victoria hace un sonido de duda y luego empieza a contar algo imposible: resulta que ella estuvo en Vostok antes de la explosión, exactamente el día anterior. Trabajaba investigando las profundidades del Lago Vostok, el que podría ser el lugar más puro del planeta al haber sido sellado hace milenios por el hielo.

El alemán le pide la razón de su historia y ella responde que sabía que alguien intentaría sabotear las investigaciones. Adela pregunta el porqué y la respuesta, aunque lentamente, les cae a todos como un balde agua fría: Victoria confiesa que los rusos han descubierto trazas de vida en el lago y que estos se asemejan a información proporcionada por la NASA sobre una luna de Jupiter.

Marisa trata de entender mejor.

- Que quieres decir?

- La NASA le envío, en secreto, esa información al Kremlin. No soy solo una científica, soy también agente de seguridad de Rusia. Yo y un compañero fuimos, en secreto, a comparar los resultados de la NASA con los de nuestros científicos. Y son iguales.

Ramón da un respingo. Los demás parecen no respirar.

- Quieres decir que...

- Hay vida en ambos ecosistemas. Y sin similares. Y alguien no quiere que eso se sepa. No sé porque.

De repente se oye una explosión, como la de la motonieve pero más grande. Ramón sale rápidamente, siendo el único vestido para salir, y ve los restos de todos sus transportes freídos por la explosión, frente a la base.

Cuando se da la vuelta para entrar al recinto de nuevo, sus compañeros ven como se desmaya tras un golpe con una culata de arma de fuego. Quien lleva el arma es irreconocible para todos pero viene acompañado. Entran a Ramón y cierran la puerta.

Marisa concluye, sin temor a equivocarse, que estos son los mismos hombres que atentaron contra la base Vostok. Y al parecer, vienen a terminar su trabajo.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

To Heal and Live

 * This piece of writing is dedicated to all young men and women that have died because of the narrow and hateful minds of others. Love and peace.

  We were never the kind to dwell on anything. It was simple really: we were officially not wanted anywhere in the world. It wasn't surprising or confusing, just a bit painful.

People in general didn't care. That had enough with the war ravaging life here and there. Human rights were not really on the top of the list of things people cared any more. They just wanted to live in peace, like before. We did too and that's how we decided to leave.

Eric had learned that Iceland was a safe haven for many people and was being overlooked. This wasn't World War II, planes didn't need to stop in the middle of the ocean as they could easily do the trip.
Besides, Iceland had signed a pact with the Confederation: they wouldn't mess with them as long as they didn't mess with Iceland. Fair enough. The Confederation wasn't really interested in them, at least not yet, as they had bigger fish to capture.

The day Eric got with the news of our future journey on the Aurora, a freight boat bound for Canada, it didn't came up as a surprise when we the news broadcasted live the invasion of West Africa by the Confederation. Horrible images of gruesome deaths and bombing were broadcasted daily and, as the country had surrendered to the confederation, they had to show it all, no editing.

We gathered the few possessions we still had, put them on one big suitcase and hugged goodbye our families. It was clear that it might be the last time we saw them, so we were sure to say it loud one last time, in case they died or we died. That was the reality of things.

For one whole day we hitchhiked to the coast. Many men and women were heading there: they thought that there was still a chance to head out of the country as the Confederation hadn't invaded yet. The government, strangely, didn't care or was sure no one would be successful. No one really knew.

I said goodbye to my city too. Bombings and rioting had left the mountains hollow at some points. It had always being a rather grayish city but now that gloomy ambiance was permanent and real.

The rest of the journey was easy: several days on the Aurora, helping the sailors and becoming sailors ourselves. We worked hard, helping with everything but we knew nothing of the sea. We didn't feel relieved when we got to Saint John: we had learned to loved the sea in just those few days and we felt the ocean might be the perfect getaway from the crumbling world around us.

But we had to go on. We were careful as the Confederation had been in control of the territory for quite some time but they still permitted life to go on as normal as it could. For three days, we avoided contact with anyone, hiding in almost destroyed buildings or in the surrounding wilderness. Finally, one night, we entered an oil tanker bound for Reykjavik and prayed for the boat to sail soon.

And it did. They discovered us but we begged for them to let us go as soon as we got to the mainland. Of course, we had to make an agreement: we were slaved for the duration of the journey. Everything from kitchen duties, to moping floors and cleaning bathrooms. I cried every night, wishing all would end. Eric couldn't infuse me with positivism as he felt exactly the same.

We we got to Iceland, we realized the journey wasn't over. The capital was filled with confederates and we needed to avoid them at all costs.

The truth is that we were part of the resistance, the one that existence for just a few weeks before the invasion of our country and the signature of the annexation treaty. A puppet president, a former president to be exact, was established and we became something less than a colony. Eric and I met for the first time after I had put a bomb on an official's car. He saved me from being arrested and I thank him for that up to this day.

We offered our work as fishermen and soon we had steady jobs, fishing herring of the coast. Our boss was a fat oppressive man, but he was fair nevertheless. He never missed a payment and even let us live on one of the boats.

Two months after arriving in Iceland, we were sent to Akureyri, a small port in the north coast. We sailed alone, the two of us in our boss's boat. I think that was when I really fell in love with Eric. The beautiful scenery, the relative calm and the fact that we could finally be open without anyone looking, pointing or eavesdropping, were all ingredients for it.

But life was a bitch with us, with all the letters. In Akureyri we met with the boss's son, who wanted us to fish in some dangerous places. We were obliged to do it as we had no papers and, officially, immigrants were banned. So we did it, we had to use explosives for fishing and I almost blew a hand off when using one.

It all ended one night, after we had arrived from our fishing trip. We were exhausted and in need of food. We didn't had much money so we shared a plate of herring and a beer. And then, again, the looks came back. It was like being in our country all over again. We finished fast and left the place.
A group of men followed us, surrounded us and beat the crap out of us, with a metal pipe and their arms and legs.

We thought that they were going to leave us there, in a dim lit street, but they decided to put us on one of their cars and rode for more than an our. I was on the edge of fainting but couldn't. Eric did faint but he was woken up when they got us out the car, by the road and the started again. They spitted us at the end and one of them peed on our heads. They laughed and threatened us and then they left. I finally fainted, wishing I was dead once again. I thought that if needed, I would kill myself if I woke up.

Sure enough, we didn't died. I woke up to a sniffing and licking dog. He was a shepherd dog. I recognized it as my grandfather had one when I was little. I could only open my eyes a bit but not talk or stand. I couldn't see Eric and I thought of his death. And I cried, with horrible pain all over.

So it happens, the dog's name was Odin, as the norse god. And his owners were farmers. They owned sheep in a small farm near Lake Logurinn. I have no idea how these two elderly people could do it but hey put both of us on the back of their car, alongside bags of manure and dog food. I fainted and had a an awful dream, of the beating and Eric dying. It seemed to go on forever until I woke up.

It was a beautiful little house, made of wood, as if it had been taken out of a fairytale. The room was small, only big enough for a double size bed and a furnishing with some drawers. After I had overcome the pain of my injuries, I noticed Eric sleeping besides me. He wasn't dead. I hugged him, hard, not caring for our physical pain. Him being there was everything.

We recovered slowly but steadily. Antonia and Carl told us we reminded them of their two sons that had left the country to fight the Confederation in Canada, some years ago. They decided to pick us up and help us as they thought of our parents.
We told them our story, nothing edited out of it and they offered us their home and kindness. They lived on the cotton they could sell and asked us for help so we learned the craft and in a few months we became farmers.

It was painful but, in order to fit in completely, I had to change my name. I became Johannes. Eric's name was just perfect, as he was after all that happened. Often alone on the hills and fields, we could really fall in love with each other. sharing every single part of our lives. And we were fine with it. Only taking his hand made me feel safe, even if this place seemed to have been forgotten by the world. The Confederation never came here, we were told by our friends, they only cared for resources and the vicinity was deprived of minerals or anything they would care to steal.

A year after our arrival in the country we were able to build a small house near our friends home. We did it ourselves with stones and wood. I think that helped us regain some trust in ourselves and makes us heal psychologically.

And that was our life. For five years, before the Big Battle, we were happy and everything was perfect. It wouldn't last forever but that wasn't important: we were given time with each other and to heal and I have always being grateful for that.

martes, 9 de septiembre de 2014

Universos

Se han puesto a pensar, alguna vez, en las vidas de los demás? Sean honestos consigo mismos, en verdad lo han hecho? Y no estoy hablando de sus familiares o por breves momentos cuando ven el noticiero y el sentimiento más recurrente es la lástima.

No, yo hablo, por ejemplo, de cuando entran a un gran almacén. Sea una tienda por departamentos o una de esas grandes de utensilios y accesorios para la casa. Nunca han visto a la señora que compra tres o cuatro plantas artificiales porque lo hace y que vida lleva? Yo sí. Imagino que adora las plantas más que a cualquier cosa porque ellas no van a contradecir ni responder. Solo se van a dejar querer y hacer.

Raro pero cierto: todos tenemos nuestras locas patologías y no tenemos que ser psicoanalistas para saberlo. Cada uno de nuestros comportamientos tiene una razón. Lo mismo sucede con ese hombre, el que compra en solitario ropa de cama en una tienda. Yo creería que vive solo, ya que pocos hombres ven esa como una tarea propia, lo cual está claramente mal. Los que lo hacen muchas veces viven solos: se imaginarán dormir por fin con alguien en esas sabanas nuevas? Tal vez cambiar un poco su ambiente para sentirse menos atrapados en su soledad?

Sí, lo sé. no toda la vida es una tragedia. No hay nada más divertido que ver a un niño verdaderamente emocionado en una juguetería al ver el juguete que más le hace feliz, sea cual sea. Nos preocupamos mucho con lo que el niño elija o no pero todo debería estar enfocado en el nivel de felicidad. Si a una niña le hace feliz vestirse de Batman, quienes somos el resto de los humanos para decirle que está mal?

La felicidad, eso sí, siempre es relativo. Muchas veces caminamos por las galerías comerciales y los parques y vemos parejas tomadas de la mano. Este comportamiento no siempre indica un amor profundo, a veces es solo una costumbre adquirida como saludar a alguien de mano o de beso.

He visto parejas en los parques hablando y poniendo atención a lo que dice el uno y el otro. Son una pareja feliz, digo yo. Se entienden y se preocupan por el otro. Muchas veces pueden haber diferencias pero las personas aprenden, como en todo, a derrotar los problemas.

Es preocupante cuando ya ríen demasiado, solo uno de ellos ríe o, pero aún, una de las personas parece el guardaespaldas del otro. Y no, no hablo de esposos con el bolso de la mujer afuera de la tienda de ropa. Hablo de aquellas parejas que todo lo hacen con otros y uno de ellos se vuelve un protagonista secundario en su propia película. Cuando veo parejas así, no es difícil ver el dolor y/o el fastidio del personaje relegado.

Todos también hemos usado, alguna vez, un modo de transporte. Sea el avión, el taxi, el bus o el tren, es apenas humano ver que hacen los demás y sacar conclusiones: somos seres que nos adelantamos a los hechos y a lo dicho. Por mi parte, creo que esta cualidad es una de las mejores del ser humano: allí nace la creación de historias que pueden ser infinitas.

El joven que lleva una patineta y habla por celular: seguro habla con su novia y va en camino a verla. Tomarán un café, se darán besos y luego harán el amor en una de las casas, oportunamente solas, de alguno de los dos.
O ese señor que mira el reloj nerviosamente. Va de camino a una reunión importante y para él lo óptimo es que el tiempo esté de su parte. Tiene todo milimétricamente calculado para poder cerrar un negocio en un tiempo calculado al segundo por él.
Y no falta nunca la mujer mayor. Ella sí sabe de lo que se trata todo esto: mira a los demás pasajeros y, si eres de mucha imaginación y pocos dispositivos electrónicos, seguro cruzaran miradas cómplices cuando estén imaginando las vidas que tienen por delante.

Nuestra capacidad de imaginar es lo que nos hace únicos como raza y nuestra manera de comportarnos ante cada situación es lo que nos define como seres humanos distintos. La igualdad es un concepto puramente jurídico: la realidad es que ningún ser humano es igual a otro y jamás lo será. Cada uno somos un universo, algo pequeño e insignificante en el gran esquema de las cosas, pero único en todo caso.

Por eso algunos comportamientos que vemos en la calle son, muchas veces, incomprehensibles: dos personas tomadas de la mano y todos mirando como si fuera un espectáculo público, una mujer vestida provocadoramente que hace girar más de una cabeza o incluso un niño llorando porque ha perdido algo muy querido.

Lo cierto es que vivimos metidos en nosotros mismo, lo cual es comprensible y apenas obvio. Pero tenemos la capacidad de ser mucho más: de eso se trata la creación que no solo es divina sino muy humana. Quienes no usan esta cualidad lastimosamente quedan encerrados en cuatro paredes mentales y nunca aprenden de la inmensidad de universos que circulan alrededor.

No se trata de que todos seamos creadores todos los días: eso es casi imposible por las amplias limitaciones de nuestros cuerpos y mentes pero es un buen ejercicio diario el imaginar algo, cualquier cosa. Y que mejor que imaginar a partir de aquellos seres con los que compartimos este lugar día a día.

Esa es mi propuesta para todos: hoy, mañana o cuando vean el momento, imaginen la vida de alguien más. Dejen de lado sus atormentadas e importantes vidas y abran su mente al sinfín de posibilidades que nos da este pequeño mundo nuestro.

lunes, 8 de septiembre de 2014

The Gardens of Versailles

Windy and chilly. A typical parisian winter, or at least that's how it is at the beginning.

Today, Paul has got on a train to visit one of the most spectacular places in the world: the chateau de Versailles. A beautiful palace where the King once lived and the infamous Marie Antoinette lived her life, isolated from the rest of the people.

That's how you fell, after you've seen the museum and you start wandering through courtyards and gardens: you feel alone in the world, even if there are hundreds of tourists around

What Paul didn't expect was running into an old school mate. No, they were not friends. Far from that: they despised each other. Jonah was always the athletic jock, not that beautiful to be honest but always life of the party and center of attention. Paul was just the opposite.

Jonah was buying a sandwich from a lady in al old kiosk and then he saw Paul. And Paul saw him. It was one of those moments when time freezes because you don't really know how to react. It was too late to fake not seeing the other man and too strange of a situation to say anything.

It was Paul that came closer and bought a hot beverage from the same lady. It has to be said that he had being trying to change his elusive and shy self in order to be more assertive and spontaneous. So, when he saw Jonah, what would be more spontaneous than just greeting him, as if he was better than all that had happened in school.

To be honest, only discomfort happened. There were never awful jokes or nasty discrimination: it wasn't a movie high school or an american one for that matter. They just disliked each other and that was it.

Anyway, Paul greeted Jonah and Jonah responded. They asked for their respective lives: Paul was in Paris in a holiday. He lived in Berlin, working in a restaurant as an apprentice of the main chef. He had always loved food. On the other hand, Jonah lived in London and was working in a big advertising company.

They fake smiled and had small talk, walking along the path that lead to the Grand Trianon. They ate and drank their respective foods.

 - Did you come here by yourself? - said Jonah.
 - Yeah. You?

Jonah nodded. Paul didn't know but Jonah had a nervous crisis a year earlier. He had being in a relationship with a girl from school and realized he was bored to death by her. They had come together because of their "status" in life but that faded fast when they moved to London.
The separation broke Jonah as he didn't know where he stood. With difficulty and thanks to some friends and his work, he seemed to come back to life.

But he didn't say this to Paul. Only that he always wanted to visit the palace and see its grandeur at least once. Paul agreed: it was a personal dream of his to visit Paris, a well regarded place for food, and specially to walk through places so charged with history and beauty as these gardens.

After watching the furnitures and art inside the Trianon, they walked through the village created by Marie Antoinette to recreate a fairytale town, with animals and beautiful houses and even a pond.

There, Paul told the truth: he had suffered to much when caring for people and keeping the truth hidden, about his feelings and thoughts. So about six months ago he had decided he would change that and try to be more open and bold.

Jonah was curious.

 - Like what would you say then?
 - I had a crush on you in high school. I thought you were so perfect. I knew I could never be like you. It was weird.

And the Jonah kept asking why and how and when and Paul answered every questions as they fed some bread to the ducks and walked through narrow paths.

 They walked closely but never too close. They didn't say a word for several minutes as they walked to the front gate.

 - Would you take a drink with me? - asked Jonah.

Paul was confused. He hadn't had the intention of making Jonah feel bad or obliged somehow by his story. He expressed this to him as they neared Versailles-Rive Gauche train station.

 - It's not that... I'm just here 'till January 2nd and it would be nice to see the city with someone else. Don't you think so?

He certainly had a good point.

 - Ok. You're right. I was planning on scouting the left bank neighborhoods tomorrow.
 - That's great. But first a drink.

An hour later they were drinking wine in small bar were they chatted for several hours. So many hours that the owner had to ask them to leave as he had to close the establishment.

A bit drunk and all talkative, Jonah confessed to Paul he was glad to find him in Versailles. Paul only thanked him and abruptly changed the subject, a little bit annoyed to feel good about revisiting his past.

Paul invited Jonah to his hotel were they ate bread and jam and two more bottles of wine.

It wasn't strange when, after two bottles and only a few hours until sunrise, Paul kissed Jonah and the former jock stood still. Paul was ashamed and Jonah was speechless. He decided to grab his coat and leave.

Paul barely slept, all alcoholic intoxication lifting from his body by the thought of his mistake. He had gone to far and he had to learn from it. So much for the walk around the Rive Gauche.

After lunch time, he decide that walking would be better than staying at home. As he put on his coat, the phone rang. It was the front desk lady stating someone was waiting for him downstairs.

Indeed, waiting by the travel brochures, there was Jonah.

 - We should visit Montparnasse Tower. They say the view is great.

And there they went. The day was gray and gloomy but it went perfect as they slowly became friends. No mention was made of the kiss, not once all day.

But the truth is that when they parted in the airport days later, Jonah eyes were watery and Paul had memorized Jonah's scent. They shook hands, as if they had always being great friends and then went on with their lives, each one changed a bit by a casual and random encounter in a place full of magic.

domingo, 7 de septiembre de 2014

El Hotel Z

Todo estaba listo. Las almohadas bien puestas, los sobrecamas perfectos, los baños impecables y cada detalle arreglado para alcanzar la excelencia. Eso pensó Juan. Era uno de los trabajadores del hotel más elegante del Valle de los Pinos.

El hotel, el Z, fue sin duda uno de los mejores y más refinados establecimientos de su tipo en el mundo. No solo por estar ubicado en un lugar alejado y hermoso, sino por la calidad de cada uno de sus servicios.

Juan llevaba trabajando aquí apenas dos años años, pero se había enamorado de cada rincón del edificio. Alguna vez la gran casa fue la mansión de un conde austrohúngaro que venía a disfrutar de los veranos junto al lago que queda a solo unos pasos de la casa. La mansión perdió el brillo después de las dos guerras pero entonces un empresario francés la compró, la rehabilitó y la convirtió en el mejor establecimiento dedicado al placer y la relajación.

El dueño, el francés, todavía vivía y lo hacía en una de las tres suites presidenciales del hotel. La suite París, como él mismo la había bautizado, era perfecta en cada detalle: exquisitos cuadros de la época de Louis XIV, artesanías de los Pirineos y alfombras hechas en los Alpes. En la sala central, que separaba los dos cuartos de la suite, había una mesa circular, siempre adornada con los más exquisitos dulces franceses. Así lo disponía el dueño.

Las otras dos suites eran la Moscú y la New York, también muy solicitadas. De hecho, Juan acababa de dar los últimos toques a la suite New York. Un empresario norteamericano y su esposa venían a pasar algunos días y era imperativo que todo fuera perfecta y así lucía: hermosas fotografías de antaño colgaban por toda la suite, recordando el pasado de la gloriosa Gran Manzana.

Juan se dirigió entonces al vestíbulo al que, en pocos minutos, entrarían los esperados huéspedes. Allí estaban el jefe de la cocina, un par de camareras y un botones, esperando como si fueran miembros del ejercito. Estaban impecables, todo tan perfecto que sin duda agradaría al cliente más exigente.

El joven se ponía al lado de una de las camareras y esperaban. Entre ambas jóvenes, una rubia y la otra pelirroja, hablaban por lo bajo a gran velocidad. Juan las callaba y ellas hacían caso pero retomaban su conversación a los pocos segundos.

 - No lo podemos evitar. No ha visto a la mujer que llegó en la madrugada?

Juan estaba extrañado por el comportamiento de sus compañeras pero más porque lo que una de ellas había dicho: una dama, un dama real, jamás llegaría a un hotel tan temprano.

 - Es muy linda
 - Claro que no. Solo es alta y delgada.
 - Ya quisiera ser así.

Pero la discusión terminaba al instante al abrirse las majestuosas puertas del hotel. La pareja, un hombre bien parecido, con algunas canas en las sienes, y su mujer, con una piel excesivamente grande, entraban al lugar como cara de complacencia.

 - Te lo dije mi vida. Es el mejor de este lado del Atlántico.

La mujer sonreía a todos mientras Juan los presentaba y él mismo lo hacía con ellos.

Rápidamente, tras decirle al jefe de cocinas que deseaban para la cena, la pareja acompañada por Juan se dirigía hacia el quinto piso del edificio y se instalaba en la New York. Parecían estar algo agotados por el viaje pero complacidos. Tanto, que el norteamericano había puesto un billete de cien dólares en la mano del joven.

Como siempre, Juan bajaba por la escaleras en vez de usar el ascensor. Esta era su costumbre, para poder ver el lago por los ventanales. Lamentablemente la tarde se había tornado gris, lo que auguraba un clima difícil para la noche.

En el segundo piso, Juan iba a seguir bajando cuando vio la puerta de una de las habitaciones abierta. Siendo un atento servidor de los huéspedes, decidió ir a ver que sucedía.

La habitación era mucho más pequeña que cualquiera de las suites pero agradable en todo caso. La luz estaba apagada. La ventana de esta habitación daba hacia el bosque, por lo que estaba sumida casi en la absoluta oscuridad. Juan había dado unos pocos pasos cuando la puerta se le cerraba detrás y una mujer se le acercaba.

 - Sabía que caería.
 - Disculpe?
 - Necesito que me ayude.
 - Que necesita?
 - Tengo que hablar con alguien y usted me va a ayudar.

Juan estaba confundido. La lluvia había empezado a golpear el vidrio de la ventana con fuerza y la mujer se le había acercado más. Con la poca luz que llegaba del exterior, Juan pudo ver a la mujer con más claridad: era hermosa. Delgada y alta como la habían descrito las camareras.

 - Tiene que ser hoy.
 - No le entiendo.

La mujer se devolvía a la puerta y pulsaba el interruptor de la luz. Luego se sentaba en la cama y prendía un cigarrillo.

 - Que no entiende?
 - Si necesita hablar con otro huésped lo puede hacer en cualquiera de las zonas comunes.
 - Necesito hablar con un hombre casado. Sin que su esposa esté allí.

Juan seguía sin entender. Porque le había hecho esa trampa a él? Porque no a otro?

 - Usted se ve atento, amable.

La mujer se quitaba el abrigo y una parte de las dudas de Juan parecían disiparse. La mujer estaba embarazada.

 - Es el padre. Supe que iba a venir y llegué primero.
 - El padre? Pero si yo...
 - No usted. El hombre en la New York.
 - Como sabe que...?
 - Eso no importa. Necesito hablarle. Entiende?

La mujer entonces se ponía de pie y caminaba hacia una pequeña mesa. Sobre ella había una bandeja con medio limón y un vaso de agua.

 - Se lo pedí a una de las camareras. Tengo nauseas seguido.

Apretó el limón sobre el vaso y se limpiaba las manos en la ropa.

 - Lo siento, no soy de la clase de mujer que viene a este sitio.

Juan no decía nada.

 - Mire, solo necesito hablar con él. Es urgente, como puede ver.

 La mujer tomaba un largo sorbo de agua con limón. Mientras hacía caras, Juan se le acercaba un poco.

 - Está bien?
 - Sí... Ayúdeme, se lo ruego. Necesito que...

Pero Juan nunca supo que necesitaba la hermosa mujer. Se había empezado a ahogar y luego se había desvanecido en los brazos del joven.

De pronto, había dejado de respirar. Se había vomitado al colapsar y ahora estaba allí, inerte.

Juan no supo bien que hacer y solo encerró el cuerpo en el cuarto, con llave. Un joven botones de pronto aparecía de la nada.

- Juan! Por fin te encuentro. Es terrible.
- Que pasa?
- Hubo un deslizamiento de tierra. La carretera está bloqueada.

Ese día, algo había cambiado en Juan. Ese día sería el primero en el que iba a tomar decisiones por su propia cuenta y no basadas en las reglas o los dictámenes de nadie más. Ese día, alejados del mundo por una tormenta, los huéspedes del hotel Z conocerían al verdadero Juan y, de paso, desvelarían sus verdaderas personalidades.

sábado, 6 de septiembre de 2014

New Freedom

Official Transcript # 485

Interrogation officer: Please, state your name.
Inmate 3063: My name is Jordan Skye.
I.O: Louder, please.
J.S: I'M JORDAN SKYE!
I.O: Occupation?
J.S: Special agent of the UN special forces unit.
I.O: Can you prove that?

Silence. Jordan sighs.

J.S: Not at the moment.
I.O: Why?
J.S: No papers, man.
I.O: Please sum up the events occurred on September 6th.
J.S: That was the day after the invasion.
I.O: Proceed.
J.S: I was part of a small group that came in with the rebels, on their ships. As they took the city, we had a special priority.
I.O: Which was?
J.S: Capture Minister Sumter.
I.O: What were your orders regarding him?
J.S: Capture and bring him to justice.
I.O: Which justice?

Again, Jordan sighs, tensioned.

J.S: Had to take him to Geneva.
I.O: What happened September 6th?

Jordan fists close, as if imagining the man's neck.

J.S: The rebels were winning. You were winning.
I.O: We know.
J.S: I fucking bet that.
I.O: Keep going.
J.S: My team was composed of seven men and women. Three of them had to secure Sumter. My partner and I were the ones that had to going in his office and take him.
I.O: Partner?
J.S: My husband.
I.O: The new government overruled those rights. Are you aware of it?
J.S: I don't give a shit.

The interrogation officer moves on his chair but doesn't say a word.

I.O: You failed. Why?
J.S: Supporters of Sumter overran me and my team. They started to chase us. I lured them to me in order for my team to be extracted by fellow rebels.
I.O: No report of that on our data.
J.S: Secret operation, genius.
I.O: You were captured by those men, correct?
J.S: That's right.
I.O: Then, you were rescued by the new government on September 10th, correct?
J.S: Rescued is a strong word.

The room feels too cold. Jordan wraps his arms around himself trying to the cold not to diminish his spirit.

I.O: What happened between your capture by those men and your extraction?
J.S: You know what happened. You did the tests.
I.O: Please, sum up for record.

Jordan tries to talk but his mouth feels dry. There's a glass of water on the table but he doesn't take it. He wets his lips with his tongue and talks.

J.S: I was held prisoner in some old barracks or a hangar. I don't really know.
I.O. Hangar A-03, Sumter Military Base.
J.S: Ok... I was tortured by the group of men that captured me.
I.O: Were you visited by Sumter during that time?
J.S: Never.
I.O: What kind of torture were you submitted to?

The man looks at the officer and smiles.

J.S: This is fucked up.
I.O: Please state the nature of...
J.S: They raped me, ok?! They fucked me with a stick or something and tortured me with water and punched and hit me, for hours.
I.O: Were you given food or water?
J.S: What a fucking stupid question.
I.O: What happened on September 10th?
J.S: You people showed up and apparently took me here.
I.O: What happened before that?

Jordan stands up, annoyed.

J.S: None of your business.
I.O: This is a report for the republic. We need...
J.S: You don't need shit!
I.O: Our team extracted a body along with yours. Whose body was it?

Shadows do not allow Jordan to see his interrogator well but he tries to glare at him, hurt.

J.S: You have his body?
I.O: Yes. Who is he?
J.S: You have my husband.
I.O: Those rights were...
J.S: Fuck you! That man got in that airbase and attempted to save me. He did something as you stood there, forgetting what we did to let guys like you keep on living.
I.O: He was unsuccessful.
J.S: They caught him. He was framed. They beat him up in front of me. They made me watch...

Jordan has started crying, in silence.

J.S: Then, they told him because of his bold act he had to see me go. Turns out, right in the moment they were going to kill me, the gang's leader changed his mind and shot him in front of me. I fainted after screaming my lungs out. I woke up here. In this prison.

The interrogation officer stands up and exists the room. Jordan walks to the door but they shut it. He then hears a voice on the speakers.

I.O: Thank you, Jordan Skye. You may go to your cell now.

Another door, on the opposite wall, opens. But Jordan does not walk towards it.

J.S: I told you everything. Let me go now.
I.O: You will be released in due time. Have a good sleep.

Two men enter the room. Jordan tries to fight but they have a needle, the needle he has learned to fear. He slowly falls asleep, letting go, again.

viernes, 5 de septiembre de 2014

En el tren

La estación estaba repleta, como siempre en la hora pico de la noche. Casi no se podía circular por los andenes y muchas personas cargaban paquetes y maletas grandes. Estaba claro que no solo operaban a esa hora trenes de cercanías sino también a ciudades más lejanas.

Martha se abrió paso con dificultad, con el billete del tren en una mano y halando una pequeña maleta con la otra. En una de las pantallas veía el nombre del destino y suspiró al sentir el calor generado por la gran cantidad de personas.

No pasaron ni cinco minutos cuando un tren blanco, haciendo bastante ruido, entró a la estación. Muchas de las personas en el andén se alistaron y pocos minutos después abordaron el tren.

Martha se sentó en el último coche, lejos del ruido de la parte frontal. Puso su pequeña maleta en la estructura metálica sobre los asientos y se sentó justo debajo, junto a la ventana.

El tren rápidamente tomó velocidad y una pequeña pantalla empezó a listar las próximas paradas: la de Martha era la última, lo que hacía que el viaje durara unas 2 horas. Había 3 paradas antes, la próxima a unos 45 minutos.

Un par de asientos fueron ocupados pero no se podía decir que el tren estuviera relleno ni mucho menos. De hecho, en el grupo de cuatro sillas donde estaba Martha, no había nadie más.

De un bolso que tenía en el hombro, la mujer de 30 años sacó una tableta electrónica y empezó a leer un libro. Lo había dejado en la mitad, oportunamente cuando la joven heroína se disponía a viajar en el Orient Express.

Cuando llegaron a la siguiente parada, Martha se había aburrido de leer y había empezado a jugar un juego de colores y esferas y demás. No era una opción ver por la ventana ya que todo estaba sumido en la oscuridad, así ahora las luces de la estación iluminaran un poco el panorama.

Fue en esa estación que un hombre, tal vez cinco años mayor que ella, se sentó en el asiento de enfrente. Ella apenas lo miró por encima de la pantalla de su aparato cuando el hombre guardaba su maleta y se sentaba, él sí mirando por la ventana, hacia la oscuridad.

Martha se aburrió rápido de su juego y, por primera vez, miró a la cara de su compañero de viaje, que miraba las luces lejanas de alguna ciudad.

 - Guille?

El hombre se incorporó, como si acabara de despertarse de una siesta. Miró a Martha fijamente, entrecerrando los ojos y finalmente su cara formó una sonrisa.

 - Tata?
 - Sí, soy yo.
 - No te reconocí cuando subí.
 - Nadie pone mucha atención en los trenes - dijo ella, riendo tontamente.

Esto último no sabía porque lo hacía. De pronto se acordara de aquella época, en el colegio, en la que había coqueteado con Guille en su último año y se habían dado un beso el último día de clases, sin verse uno al otro nunca más.

 - Que has estado haciendo? No nos vemos hace mucho.

Él también recordaba el beso. Siempre le había gustado Martha pero nunca tuvo el coraje de decírselo en el colegio.

 - Pues trabajo como corredor de bolsa.
 - En serio? Debes ganar mucho dinero.
 - No me puedo quejar.

Guille se había divorciado hacía unos pocos meses e iba de camino a ver a sus hijos, que ahora vivían con la madre.

 - Y tu?
 - Voy de camino a ver unos inmuebles. Trabajo en una inmobiliaria.
 - Divertido, no?
 - A veces. Se conoce mucha clase de gente.

Ese mismo día, más temprano, Martha había entregado las llaves de una casa a una pareja bastante extraña: habían hecho preguntas del tipo "estas paredes son gruesas de verdad o se oye a través" o "el piso es fácil de limpiar".

De pronto había aparecido un hombre de la empresa ferroviaria, revisando los boletos. Martha y Guillermo le habían dado sus billetes y el hombre los había recibido alegremente, con una sonrisa e incluso una broma.

  - También te bajas en la última parada? - preguntó Guille a Martha cuando el revisor había dejado el coche.
 - Tu igual?
 - Sí. Que raro no?

Ambos estaban felices por esta coincidencia. Sentían que había algo que no se había terminado de cerrar cuando habían estado en el colegio y cada uno por su lado sabía que no había mucho que se los impidiera.

 - No estás casada...
 - Disculpa?
 - Lo siento, noté que no tienes argolla.
 - Tranquilo. Sí, no estoy casada. Nunca me casé de hecho. Tu?
 - Divorciado

Y esa pregunta desencadenó una larga conversación sobre las relaciones humanas y lo difícil que era ajustarse a otro ser humano, a veces tan diferente y otras veces tan parecido.

Martha recordó pero no habló de su más grande amor, un joven en la universidad que la cambió por una chica más bonita, de un día para otro. Guille recordó a su ex esposa y sus constantes discusiones.

La charla se alargó tanto que siguieron hablando de ello cuando el tren por fin se detenía en la última estación. Cuando salieron del vagón, caminaron juntos a la salida de la estación y rieron recordando anécdotas colegiales mientras esperaban el autobús respectivo.

La verdad era que Martha usaba otra línea de autobús, diferente a la de Guille, pero él había propuesto ir a comer algo y la vida de la mujer ya era muy monótona y negarse a una invitación como esta hubiera sido una tontería.

Mientras comían una hamburguesa, ambos pensaban en las posibilidades que la vida les ofrecía. Después de todo, coincidir en un tren parecía sacado de una romántica película del pasado.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Letter for me (Part 4)

Hey me,


I write you, or me, from my bedroom. Strange, huh? Well, another week passed and more happened. So here it is.

I decided to be honest with the family. They are not to blame in any of this and I had to tell someone about all of this. I mean, after the last letter I remember feeling I was going crazy. I didn't know what was real or not.

So after coming back from "jogging" around the neighborhood, I decided to tell Susan everything. She very patient and calm. She just sat there and let me say every single thing that I had been thinking and feeling, including the fact that I believe this is not my life and that they are not my family.

When I said that, I saw here eyes filling with tears but she contained them as long as she could. I didn't know she was such a strong person, so well put together. She's a therapist, you know? Maybe that's why after talking for thirty minutes straight and then falling silent, she just grabbed my hand and hugged me.

Susan told me she knew something was wrong and that she was happy I finally decided to tell her. She said she loved me and wanted all the best for me. She even offered taking me to a friend of hers, a psychiatrist. Susan think it will help.

To be honest, it has not helped me one bit. I have been going once every day, so I've seen that creepy guy five times. And believe me, you don't get used to someone picking your brain with stupid questions for one hour. I hate going there but Susan seems to be happy about it and I don't want to disappoint her.

And, to be honest, what else is there for me now? That life I had o r think I had has been dead for far to long because I can't seem to get a grip of it.

I know, the drawings... Yeah, that keeps popping in my head from time to time. It's one of those things I've discussed with the shrink but he says I have been putting things I read into Linda's drawings and that I see what I see because I want to see it. Crazy, right? Not surprising though.

But I do. And even Henry does. I asked him to tell me what he saw in the drawings and I'm not insane, I see what he sees.

By the way, I finished the book. The writer has various adventures, like a big spy or something, and at the end, I mean in the last 10 pages, he dies. He's shot in the head by a drug dealer. Linda drew me in a pool of blood. I screamed at the girl and then she cried and then I fought with Susan. That was just some hours ago.

That's why I'm alone in my bedroom. Actually, alone in the house. Susan took the kids to her mother's house and told me to cool down for the night. She didn't seem angry but scared. She seems to think that a night away from them might do me some good but I believe she was scared I might hit her or the kids.

I went crazy. I yelled and hit myself on the head with my fists and punched the wall. My hand hurts as I write.

You know what's funny? My head started to hurt just after I saw the drawing Linda did for me. It's a piercing pain on the back of my head, just as if I had been hit with a blunt object.

I don't want to sleep. It's 3 AM but I don't dare to close my eyes. What if this all goes away too? What if I don't go back to being a writer but I just fade away into another life? I wouldn't be able to take it. I know I can't.

Please be with me. Help me. I'm scared.








*           *           *

The hallway is white. No other color on sight. A woman, rather short, enters a room. Inside an elderly woman cries next to the only bed in the room.

A young man lies there, with tubes coming from all places, breathing through a machine.

- The doctor is ready Mrs. Dominguez.

The elderly lady is squeezes one of the man's hands as a man in a white robe enters the room.

- Do you want to be present? - he says to the woman.

She nods. Tears keep pouring out of her eyes but she makes no noise.

The doctor and the nurse start pressing buttons, pulling out tubes until only one machine is attached to the man in the bed.

The elderly woman comes near and kisses the man on the forehead.

- Bye, Alex. Mama loves you.

The machine starts beeping and finally the sound of death engulfs the room.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Carta Para Mi (Parte 3)

Querido tú (o yo),


Siento preocuparte, posiblemente sin necesidad si no recuerdas nada, pero los últimos días han sido de lo peor y con graves consecuencias para ambos.

Te escribo desde un pequeño parque al que vine bajo el pretexto de trotar un poco. Le dije a Susana que sentía que me estaba creciendo la panza y salí sin mayores explicaciones. La verdad no tengo el menor interés en saber si me creyó o no.

Esta semana en la oficina ha sido como los primeros días: sin problemas. He conocido mucha gente que al parecer ya conocía y a otros que nunca había visto esta versión de nosotros. Nada importante con eso a excepción de lo que pasó en uno de los almuerzos a los que tuve que ir.

Fue en un museo, en un elegante y pequeño restaurante donde comimos poco y cerramos algunos tratos con otro banco. En un momento tuve que ir al baño por lo que crucé frente a la librería del lugar. Por lo que sé, en esta realidad no soy muy adicto a la lectura pero creo que sí lo era en la otra... El caso es que me detuve al ver la portada de uno de los libros en la vitrina.

No, no había una foto nuestra. Solo pasó que reconocí el título del libro: "Atardecer bajo los olivos". Entré al lugar y leí que el autor era un colombiano con un nombre que no me recuerda a nadie. Pero por alguna razón sentí que sabía algo de ese libro, como si lo hubiera leído muchas veces.

Tanta fue mi sorpresa que compré una copia y empecé a leerlo en mis momentos libres. No te lo vas a creer pero el personaje principal es muy parecido a lo poco que recuerdo de nuestra vida pasada: un escritor solitario que vive aventuras en Europa y otros exóticos lugares. Siento que conozco esos lugares... Cada vez más creo estar loco.

El otro suceso extraño ocurrió ayer viernes, en la noche. La pequeña Linda se me acercó y me dio, una vez más, uno de sus dibujos. Tal vez porque había estado muy distraído o por lo cansado que llego del trabajo o por el hecho de sentir que me estoy enloqueciendo, no había puesto nunca atención a los dibujos de la niña, de mi hija.

En el que me entregó ayer antes de cenar, había un pequeño personaje. Estaba en un balcón viendo hacia un acantilado. La casa donde estaba el personaje estaba rodeada de muchas otras casas blancas y azules. El mar era azul y el personaje, se me olvidaba decirte, no estaba solo. Había otro muñeco al lado.

- Quienes son? - le pregunté a mi hija.
- Este eres tu. - me dijo señalando al personaje que estaba apoyado en la baranda del balcón.
- Y el otro.
- Es tu amigo.

Eso me dejó desconcertado. Que hace mi hija dibujándome con otro hombre en lo que parece una isla paradisiaca?

Después de la cena revisé los otros dibujos y había varias escenas: en una el personaje, siempre vestido de gabardina negra, estaba en la playa con un edificio en forma de vela detrás de él. En otro dibujo estaba escribiendo en un pequeño cuarto, con la torre Eiffel a la vista por la ventana. El más más extraño de todos era uno en el que solo se me veía de espaldas, frente a una ventana enorme. Del otro lado se veía una avenida, con algunos buses y personas circulando por ella.

Le pedí que me dijera de donde había sacado tantos lugares y a otros personajes, pero solo dijo que se los había imaginado. La verdad es que no le creo nada aunque tal vez eso sea porque cada vez que miro los dibujos me estremezco, se me pone la piel de gallina.

Ah, se me olvidaba un detalle. Resulta que el personaje del libro del museo tiene varias escenas parecidas a los dibujos! Por eso mi reacción fue bastante notoria e incluso Enrique se lo hizo ver a Linda y Susana en la cena. Tuve que decir que era por el estrés del trabajo pero no creo que se lo hayan creído mucho.

Será que somos un personaje de un libro? Eso suena ridículo pero a estas alturas nada se me hace muy extraño. La verdad es que no sé ya que explicación darle a todo esto.

Lo que sé es que no pertenezco aquí y también sé que ese pasado, u otra realidad o lo que sea, ya no existe si es que existió. Tal vez sí estoy loco y me lo estoy imaginando todo o tal vez solo sea un asunto de percepción.

Eso último me dolería. Sería bastante horrible no reconocer a mis hijos como propios, lo mismo con mi esposa. Pero la realidad es que así es y por eso quisiera que ellos no fueran en realidad mi familia.

No sé que hacer. Tuve que sacar una hoja (podrás ver lo arrugada) y un bolígrafo de la casa como si fueran drogas o algo por el estilo. Lo hice sin que nadie me viera y encontré este pequeño parque solitario para escribirme.

Lo seguiré haciendo tanto como pueda pero algo me dice que esto no puede durar mucho. Algo o alguien tiene que ceder, como oí decir por ahí.

Me despido ya. Deben estar preocupados. Revisaré de nuevo los dibujos y al parecer tengo que llevar al niño a un partido de fútbol o béisbol o algo por el estilo. En fin...


No te olvides de ti,

Alex.


P.S: Se me olvidaba contarte que el gato blanco no aparece. La niña lloró todo el jueves pero ya está más calmada. La desaparición de esa bola de pelos no ayuda mucho a esta confusión.

martes, 2 de septiembre de 2014

Letter for me (Part 2)

Hello you,


or should I say "me"? This is getting weirder and weirder. Yesterday I couldn't keep writing because I had to sign loads of papers and then go home and be with the family.

Not my family but the family. I still don't get how this happened. I've tried going over and over it but I keep forgetting things. Had to read yesterday's letter in order to remember about the dog! Not that anyone cares... I have a cat now, Snow or something like that. He's always very creepy appearing in weird places and looking straight at me as if he knew something I don't.

The work is not that bad though. It appears I have been a pretty good accountant and my position here seems to be very well respected. Everyone greets me when I come in the morning and they wave at lunch time. There's even a young woman that flirted with me on the elevator, by showing a little too much cleavage and biting her lower lip. It's weird but I don't think our past self likes that.

That's something else I've forgotten: I have no idea if we had a girlfriend, a wife or if we just lived alone in an apartment. I don't feel like a party boy but not like a husband or father either.

Actually, that's one of the upsides of this "reality", if you will. Linda is the tiny one. She's actually seven years old, not six as I first thought. She's a sweetheart and up to this moment she has handed me at least ten drawings done specially for me. Yesterday night I told her a bedtime story and for a moment I didn't even care about all of this. She looked so peaceful and happy...

Henry is the name of our son. He's 11 and looks more like Susan (wife) than like us. The girl is more like us, so that's why I think I like her better. The boy likes sports a lot: he was playing football with friends when I got home yesterday and Susan told me he had judo practice today. He didn't get it from me though, not past or present. I remember, and feel, that we never liked any kind of physical exercise. Furthermore, I've looked through some photo albums (telling Susan I felt like reviewing the past) and saw that in this version of us we have no interest for sports either.

Actually that move was kinda dangerous. Susan, who is quite beautiful and sweet, wanted to have sex when seeing the pictures of the wedding. To be honest, I wanted to keep watching them as I had no recollection of that ever happening. The saddest part is that I didn't recognize who Susan called "your parents". Two nice people smiling me from a picture and I have no idea of who they are...

No, I didn't have sec with her. I told her I had to get some things ready for work and just sprung out of bed. I spent almost all night wandering around my office (a fucking office in the house!) thinking of the pictures and those memories that I don't have.

I have a theory now and I want to share it with you. I believe someone has to have our memories. Probably the man that lived here woke up in our old life. I can't stop but hating him but I guess that, if he exists, he's really not to blame.

Almost no sleep is giving me a headache but it was just impossible. I've gone all through the house, the details of this life and I have no recollection of anything. I just don't know any of these people. I don't even know if we lived in this city or this country for that matter. I'm trying to teach myself how to behave and breath because I may go insane. I feel it.

Maybe that's another explanation? What if this is all a reality I've created after having a seizure or a breakdown? I think it's possible although is not a really nice thought.

To be honest, I can't say I want to go back because I keep losing more and more of that life and keep feeling obliged to do my part here. Susan, Linda and Henry have no fault in this and I can't keep but thinking about their reaction if I told them about this.

Man, I know your are me. But this is the only way to keep me sane. At least until I start to get all of this, at least a bit more.

Well, time to go. Some big shot invited me to lunch and I had to say yes. I guess that's what this guy is all about.


Keep it real,

Alex.


P.S: Don't you think it's weird we are named Alex in both versions? That makes me crazy.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Carta Para Mi (Parte 1)

Querido Yo,


te escribo escribo esta carta para hacer algo así como un diario de lo que ha venido pasando en los últimos días. Creo que así podré saber que fui yo mismo quien escribió esto, si es que de un día para otro también olvido quien soy ahora y no solo quien era antes...

Todo empezó el sábado en la mañana. Me desperté, como normalmente supongo que hago, pero en vez de hacerlo en mi cama lo hice en la cama de alguien más. No te imaginas la sorpresa que fue sentir un cuerpo al lado del mío, durmiendo tranquilamente.

En caso de que no recuerdes nada, antes vivías solo. Sí, solo! Tenías un apartamento pequeño pero iluminado en el centro de la ciudad. Aunque la soledad no era total pues tenía un perro raza beagle de nombre Pepe. Era el mejor amigo que has tenido.

Pero él no estaba en esta casa. Ese día me levanté en silencio y salí del cuarto. Pensé que podía haber tomado bastante y resultado en la cama de una mujer desconocida pero no recordaba haber bebido el día anterior. Para serte sincero, quisiera recordar más de nuestra vida pasada pero parece que cada día detalles se desvanecen de mi mente.

Cuando salí del cuarto me di cuenta de que estábamos en una casa, bastante grande y moderna por cierto. Bajé al primer piso cuidando de no despertar a la mujer pero casi fracaso cuando, a mitad de la escalera, un gato blanco y gordo me maúllo porque casi le piso la cola. El horrible bicho (no nos gustan los gatos) salió corriendo hacia arriba.

Al bajar llegué a la sala y me fijé que había bastantes objetos, muebles y fotografías. No les puse atención, más que todo por el hecho de estar sorprendido: una mujer con una casa tan grande y tantas cosas seguramente era mujer con dinero. Y siendo escritor, no viene mal un dinero imprevisto.

Se me olvidaba decirte que somos escritores. Escritor mejor dicho. Publicamos una novela que no tuvo mucha acogida y ahora escribir reseñas de un poco de todo y damos clase en una universidad. Disculpa si te confundo al hablar como si fuéramos dos personas, cuando tu eres yo y viceversa. Se me hace más llevadero así, como si hablara en alguien que puedo confiar.

Fui a la cocina y había café en en la cafetera. Puse a calentar un poco y, mientras tanto, me acerqué a la ventana de la cocina que daba a la puerta de entrada. Parece un sueño ese sitio! Pasto verde como en las películas y un muro bien cuidado que la separa del mundo.

Y ahí me asusté. También se veía el camino para los automóviles y, de hecho, había dos. Una camioneta como las que usan las mamás que llevan a sus hijos al partido de fútbol y un carro más pequeño, gris. Instintivamente pensé que era de su esposo y me invadió el pánico. Tenía que irme pero estaba en boxers y mi ropa seguramente estaba en el cuarto de la mujer.

No sabes el miedo que sentí. Me devolví a las escaleras e iba a subir cuando me detuve en seco y me puse más frío de lo que estoy ahora, escribiéndome.

Había una niña de unos 6 años, abrazando un peluche en forma de elefante, en la parte más alta de la escalera. Sentí como si estuviera desnudo en la mitad de la nieve, como si no tuviera más opción que salir corriendo. Si te soy sincero, creí que la niña iba a gritar o a correr o algo.

Pero no. Bajó algunos escalones, me miró con sus enormes ojos color avellana y dijo:

- Papi, tengo sed.

Sí... Somos papás. O al menos ahora lo somos. Antes nunca estuvimos cerca de serlo ni mucho menos...

Mierda. Estoy en la oficina de este... nuestra oficina, la de ahora. Acaba de sonar el teléfono y era mi secretaria. Aparentemente trabajo en un banco y la verdad, no sé como, pero sé que hacer lo que hay que hacer. Es horrible.

Te escribo esto mientras nadie me ve pero temo que alguien pueda entrar y me vea haciendo esto. No puedo permitir que me internen o algo así. No sin entender que pasa.

Nuestro nombre es Alejandro Domínguez. Somos un escritor y vivimos solos. Ahora somos un contador y tenemos dos hijos y una esposa. Nos aman pero no los puedo amar de vuelta.

No puedo seguir escribiendo. Me busca alguien que no conozco pero que al parecer debería... 

En todo caso quiero que sepas que estoy contigo, si es que las cosas han vuelto a cambiar. Vamos a averiguar que pasa. Te lo prometo.


Fuerza,

Alejo.

domingo, 31 de agosto de 2014

Stop

Work, work, work. Break. Some coffee, by the window. Work, work, work. Another coffee, now walking to someone else's office. Work, work, work. Lunch time.

This is it. His time has come to opt out of everything he has always seen as he's life. This is no life.

Instead of eating with the same person he has always done so for the last 3 years, this man decides to go home and pack.

Where to go? Not important. But life's grip is tightening to much and he cannot keep fighting it.

Some shirts, couple of pants, two pairs of shoes and some underwear. That should be enough. He takes his passport, in the eventuality of traveling abroad. There are no real plans about where to go but that's precisely the idea.

He checks his phone: no calls, no messages, nothing. Better, he thinks, if they believe he's running late or has had some kind of problem.

Takes the backpack and walks to the door. After closing properly, he pushes the elevator's button and then a woman, older than him but still beautiful, stands closely. Her hair is messy, she even appears to be missing a day or two of careful grooming.

He looks at her big running pants and old shirt. There appears to be a lot of dust on her shoulders.

- It's taking quite long. - she says.

- Yeah... - he answers, no idea what's she's talking about.

No, he doesn't like to chat with strangers. But she does.

- You live here? - she asks.

- Leaving for some weeks.

Why he answered that, he has no idea. He's starting to sweat.

- I'm moving in. So weird to move from another city.

- Must be.

He really doesn't want to talk.

- Am I making you uncomfortable? - she asks, looking at him.

He cleans  some of the sweat off his forehead. He decides not to say a word.

- Sorry, I tend to over talk. Guess I'm nervous for the new job and everything.

Then something clicks inside his mind, like a key entering the keyhole.

He turns to her, watching her honey colored eyes and says:

- Don't you get fucking trapped by that job, ok?

He's dead serious. She knows it.

- Never become a zombie like they want you to be. Think for yourself, even if they don't give a fuck about it.

- Ok.

He falls silent.

She suddenly says he has remembered something at home and leaves, without saying a word.

The elevator arrives. He comes in and tightens the backpack.

As the door closes, he faintly smiles, rising his head, finally feeling as a real free man.

viernes, 29 de agosto de 2014

La casa de ladrillo

Ya estaba sentado en el sofá, sonriendo, viéndolos reír. Contaban sus historias uno a uno, dándose momentos para reflexionar, para preguntar, para reír de nuevo o para hacer silencio. Era como si lo hubiesen hecho así durante tanto tiempo que romper la rutina ya no era una posibilidad.

Me removía en mi asiento, algo incomodo por estar en un lugar en el que jamás había puesto un pie. Pero no solo era esta la razón, la verdad era que mi anfitrión, el dueño de la casa de ladrillo, era alguien que me inquietaba pero a la vez me llamaba la atención.

No recuerdo bien como ni donde nos conocimos. Lo único que sé es que ese día estaba allí, con su familia y con él, contando historias como si nos conociéramos de hace años.

Las pocas veces que me miraba, mientras su familia compartía otros recuerdos entre ellos, sentía que su mente se adentraba en mi, como si se tratara de un veneno. Su mirada no era verdaderamente aterradora pero si sobrecogía con facilidad, poniéndome la piel de gallina.

Estaban sus abuelos, sus padres, su hermana y los hijos de ella. Y yo. Y él.

La noche llegó a la casa de ladrillo y su madre y hermana habían preparado algo de comer. En todo ese tiempo me sentía como un fantasma. Ellos poco me miraban y muchos menos me hablaban. El único que me perforaba con la mirada, a ratos, era él, el dueño de la casa.

Ya tarde su familia se fue a dormir pero yo me había quedado en la sala de estar, sin nada que hacer. Como siempre en estos casos, no sabía muy bien que hacer ni adonde ir o, viendo el caso, si debería irme.

De pronto se me acercó, me tomó de la mano, y me llevó debajo de la casa. El sótano no era muy amplio y olía a humedad. Me haló ligeramente hacia a un lado y entonces lo vi.

Había un espacio en la pared. No era excavado como los de las películas de fugas sino un pasillo, de ladrillo como la casa, que llevaba hacia algún otro lado.

Sin decir nada, me soltó la mano y se adentró en el pasillo. Traté de seguirlo por el estrecho corredor pero apenas toqué la piedra roja, varios pensamientos atacaron mi mente. Pero no eran pensamientos míos.

Imágenes de mi anfitrión se mezclaban con escenas borrosas y oscuras de gritos y quejidos, gemidos y respiraciones aceleradas. No eran mis pensamientos, eran sus recuerdos.

Me dejé caer al piso y estiré la mano para alcanzarlo pero ya estaba muy lejos dentro del corredor y yo no podía moverme. Las imágenes me habían causado un gran dolor de cabeza y no había manera de detenerlo.

Sin querer me apoyé en el muro y, de nuevo, sus recuerdos atacaron mi mente. Esta vez vi sangre, sentí el dolor de sus víctimas y sus gritos me perforaban los tímpanos.

Me empecé a golpear con fuerza la cabeza, buscando expulsar las oscuras imágenes de mi mente. Pero solo logré hacer retumbar mi mente con los dolorosos sentimientos que no me dejaban.

De pronto, sentí como si un demonio se apoderara de mi. Seguí golpeándome para expulsarlo a él y a los sombríos productos de mi atormentado ser. Me golpee la cara, el pecho, el estomago y mi pelvis.

Caí al piso sangrando, y ahí, por fin, todo terminó. Al poco tiempo retomé mi vida, todavía sintiendo en mi al terrible hombre de la casa de ladrillo.

jueves, 28 de agosto de 2014

The Celestials

I laid there and they came in, down the mountain, pass the stream.

Four, maybe five, walked slowly down the hill. Their limbs moving slightly as their legs transported their big, illuminated bodies closer to me.

No, they're not beings of light: they are made of stars. The deep black skin feels like a familiar fabric, their heads forming a beak and the back arched as if they've had to carry heavy burdens for far too long.

The time is short, but sweet. We hug and we play, all around the meadow and in an old ship, reminiscing of pirates that have never been here.

I never ask where they come from or why do they come to me. The happiness and comfort I feel being besides them prevents me from asking to many questions that do not need to be answered.

More people come down the mountain and join us. I do not know them or maybe  I do but it doesn't matter. The meadow feels like a safe place to be and maybe that's why we're all here.

Then, when standing against the sunlight, I can see a glimpse of who this being once was: a young, tall man. Hair the color of wheat and skin as pale as the moon. Who is he? Again, it doesn't matter.

The creatures stand by us, watch us laugh and eat and play and live. But they, the beings of celestial stuff, remain still, as if moving too much or too fast may break them. And we don't push for them to do anything they don't want to. Because, if they break, we break too.

No eyes to pierce with mine but I still try to see it again, the boy inside the stars. But there's nothing, only the thick blackness of space, splattered with millions of beautiful bright stars and galaxies, quasars and pulsars.

No... Not now... The moment has come when they begin to disappear, as mysteriously as they first came down the mountain. I try to grab his hand but there's nothing to grab anymore.

I wake up, in peace, but still worried. As I stand up, feeling the sheets off my body and the feel of the ground below my feet, there's a thought that dares not to live me.

I never had the chance to say "Thank you". For protecting me in the forever land of shadows, for taking care of my wounded body.

Slowly, my mind begins to erase the feelings and the thoughts done during the dream. But his face, the universal one, stays with me to fight the scolding light of reality.

Los días

Está ahí, detrás de la puerta. Siento su oscuridad, su calor, su sencillez y su dolor.

No puedo moverme a voluntad. Y cuando lo logro, solo me lastimo a mi mismo, sirviendo su voluntad.

Él, solo él, me quiere bajo su manto. Es tranquilo, casi pasivo, esperando y sabiendo lo que pienso. Y mis pensamientos abren la puerta.

Pero es apenas un pequeño resquicio. Lo puedo ver por un instante, antes de que decida irse y dejarme solo por hoy.

Despierto sudando ligeramente, con las manos tensionadas y la espalda adolorida. Por un momento abro lo ojos más de la cuenta, tratando de sentir si este es el sueño o, peor aún, la realidad.

Mientras pongo los pies en el suelo, imagino tomando su mano tibia y caminando hacia las sombras.

Miedo? Sí, siempre. Pero el miedo es preferible al dolor. El dolor que siento al sentir el sol en mi piel, al escuchar las voces lejanas de aquellos que a veces se sienten tan cerca pero muchas veces tan lejos.

Y me encuentro a mi mismo encerrado, solo, desesperado y envuelto en un remolino de sensaciones en guerra al punto que mi cuerpo me traiciona y solo pienso en estar con él. Es un romance fatal pero hermoso, que no me atrevo a aceptar. No es por mi, es por otros.

Mi dolor es real. Lo siento al caminar y al oír mi voz, al respirar y al sentir el viento que sin misericordia me recuerda la mortalidad de esta mente que solo quiere verme caer.

El futuro es solo un hueco, un agujero negro eterno e incierto. Los envidio, a todos aquellos que ven un sinfín de colores y sentimientos en él. Yo no veo nada, no sé nada y no siento nada por él.

Pero aquel caballero detrás de la puerta, el de la expresión inerte, por él siento ráfagas de sentimientos que amenazan con acabar la poca sensatez que mi mente me brinda.

Noche tras noche, todos los días de mi vida, él está ahí. A veces se ausenta por largos periodos, pero como en una buena novela victoriana, siempre vuelve para cortejarme con su sola presencia y su innegable candidez.

No lo amo. El amor es débil y efímero. Esto es algo mejor y peor, algo más drástico pero sencillo, algo verdadero y, a la vez, una gran ilusión.

No sé si sea este el día, o mañana, en el que tome por fin su mano a través de la rendija de la puerta. El día en que su cálida presencia se mezcle con mi tambaleante ser, y me lleve en paz de la mano a través de los campos más allá de este insignificante mundo.

Aquí estoy, siempre decayendo. Siendo traicionado hasta el fin de los días por mi enemigo mayor.
Y ahí está él, detrás de la puerta, esperándome.